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Los muros que faltan por caer

Noviembre9

Dos décadas después de la caída del muro de Berlín, el mundo sigue plagado de barreras que dividen a países, pueblos y familias de Brasil a Uzbekistán, de Cisjordania a México.

Las razones son múltiples: combatir la violencia, la inmigración ilegal o incluso la aftosa, pero el resultado es siempre el mismo: separar y atemorizar.

Les presento una panorámica de 14 muros que aún siguen en pie, cuando muchos celebran que el 9 de noviembre de 1989 el más simbólico de todos fue derribado en la capital alemana.

Estados Unidos-México: familias y vidas divididas

La frontera entre México y Estados Unidos tiene 3.200 kilómetros. El gobierno estadounidense ha construido un muro metálico en un tercio de su extensión y se estima que ha invertido más de US$2.400 millones en él para evitar el ingreso de inmigrantes indocumentados provenientes de México y Centroamérica.

En algunas zonas de la frontera no sólo hay un muro, sino tres vallas metálicas que impiden cualquier tipo de contacto a través del mismo. Su altura promedio bordea los 4 o 5 metros de altura y recientemente ha avanzado la construcción del llamado “muro virtual”, una serie de dispositivos tecnológicos como detectores infrarrojos, cámaras, radares, torres de control y sensores de tierra que han hecho más eficiente el control del límite entre ambos países.

Cisjordania: una barrera en territorio ocupado

La barrera que divide el territorio entre Israel y Cisjordania está formada por vallas, alambradas, zanjas y placas de cemento de hasta 8 metros de alto. Algunas secciones tienen también sensores, arena para identificar huellas fácilmente, carreteras de patrullaje y zonas de separación o “buffer zones”, de hasta 60 metros.

El gobierno israelí inició la construcción de la barrera de separación en 2002 con el objetivo de proteger a sus ciudadanos de ataques palestinos. Lo que para Israel es una “valla de seguridad” se interpreta desde el lado palestino como un “muro de apartheid”.

Irlanda del Norte: líneas de paz, muros de guerra

Las llamadas “línea de paz” de Irlanda del Norte comenzaron a ser levantadas hace 40 años en Belfast como medida temporal, pero continúan en pie. Son una serie de barreras de separación entre comunidades católicas y protestantes. Van desde unos pocos centenares de metros hasta cinco kilómetros.

Pese a que se han convertido en atracción turística, siguen recordando un pasado reciente de violencia entre católicos y protestantes enfrentados por la pertenencia de la provincia al Reino Unido.

Las dos Coreas y las consecuencias inesperadas de una barrera

La Zona Desmilitarizada de las dos Coreas (ZDC) es una franja de territorio de 4 kilómetros de ancho por unos 250 kilómetros de largo, que divide a Corea del Norte y Corea del Sur, cortando la península coreana a lo largo del paralelo 38.

La franja fue creada en 1953, cuando la guerra entre las dos Coreas –que dejó unos tres millones de víctimas- se detuvo gracias a un cese al fuego. Durante muchos años fue considerada una de las fronteras más tensas de la Guerra Fría; aún hoy, pese a los avances en la reconciliación entre los dos países, es un territorio que refleja el conflicto latente en la península.

Arabia Saudita, el reino amurallado

Con el objetivo de defender la economía más poderosa del Golfo Pérsico, poseedora de la mayor reserva de petróleo del mundo, el reino saudita fortifica su frontera de 9.000 kilómetros con una de las barreras de seguridad más largas del mundo, a un costo estimado de US$3.000 millones. El reino comparte con Yemen 1.458 kilómetros, y con Irak más de 800. Además, limita con otros cinco países: Barein, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait y Jordania.

Río de Janeiro: un muro en las favelas

El gobierno del estado de Río de Janeiro construye desde principios de este año varios muros alrededor de algunas de las favelas o barrios pobres que crecen en los morros y montañas de la ciudad. En total, 13 favelas serían rodeadas de hormigón y concreto, para un total de 14 kilómetros de longitud. Su altura va de los 80 centímetros a los 3 metros.

El objetivo es evitar que las construcciones precarias que caracterizan esas comunidades destruyan la vegetación que las circunda, que en Brasil se conoce como el Bosque Atlántico, típico de esa región y que según portavoces oficiales habría perdido más del 90% de su superficie. La reserva de Rio de Janeiro se llama parque Tijuca, considerado una de las mayores reservas naturales urbanas del mundo.

Sahara Occidental: el “muro de la vergüenza”

Empezó a construirse en 1980 y la última etapa finalizó en 1987. Tiene paredes de arena y piedras, alambradas, zanjas y campos minados. Su longitud es de aproximadamente 2.720 km y su altura 2,5 mts., aunque varía a lo largo de su extensión.

El Sahara Occidental es una zona disputada por sus pobladores originales –los saharauis- y Marruecos, que ocupó ese territorio en 1976 luego de que España, ocupante anterior, se retirara de éste. Al apropiarse del territorio, Marruecos decidió construir un muro en el desierto para defenderse del Frente Polisario, un movimiento político y militar que busca su independencia de Marruecos y la autodeterminación del pueblo saharaui.

Organizaciones de derechos humanos lo llaman el “muro de la vergüenza” y condenan la existencia de minas antipersonales a lo largo de la pared. El gobierno marroquí, por su parte, dice que limpió el desierto de minas y desactivó unas 65.000.

Botswana-Zimbabwe: ¿contra la aftosa o los inmigrantes?

Aunque la valla que separa Botswana de Zimbabwe ha sido comparada por algunos con la que aisla Cisjordania, los motivos aducidos para su construcción nada tienen de geopolíticos y sí de sanitarios.

La cerca, de alambre de púas, tiene dos metros y medio de altura y se extiende a lo largo de unos 500 kilómetros. En 2003, el gobierno de Botswana anunció que construiría una cerca electrificada a lo largo de su frontera con Zimbabwe con el fin de impedir la propagación de la fiebre aftosa entre el ganado. Miles de reses han sido sacrificadas en Botswana a lo largo de los últimos años debido a sucesivos brotes de esta enfermedad. Esta pérdida es especialmente significativa en un país en que la ganadería representa la segunda fuente generadora de divisas, después de la extracción de diamantes.

Chipre: la isla dividida

En 1964 se definió la barrera que partió Chipre en dos, separando a los grecochipriotas en el sur y los turcochipriotas en el norte de la isla. Una década después, este muro se convirtió en una frontera infranqueable tras la guerra entre ambas comunidades en 1974.

La alambrada se extiende 180 kilómetros desde Kokkina en el noroeste hasta Famagusta en el sureste de la isla y la zona de exclusión entre ambas comunidades (conocida como Green Line, Línea Verde) quedó bajo control de las fuerzas de paz de la ONU.

Esta “tierra de nadie” tiene una anchura que oscila entre los tres metros en el centro de la capital Nicosia hasta los de siete kilómetros y medio en la aldea de Athienou.

India Pakistán: “El muro de Berlín de Asia”

La frontera que comparten India y Pakistán, ambas potencias nucleares, es una de las más volátiles del planeta. Muros, alambradas o fortificaciones se extienden por casi la mitad de los 2.900 kilómetros de línea fronteriza, y la intención manifestada por Nueva Delhi es cubrirla prácticamente toda.

A finales de la década de los años 80, India comenzó a levantar la barrera en los estados de Punjab y Rajastán con el argumento de “combatir el terrorismo”. Un motivo frecuente de tensión es la valla de alambres, combinados con minas y alta tecnología, conocida como Línea de Control, erigida a casi todo lo largo de la frontera de facto en Cachemira, no reconocida por Pakistán.

Baluchistán: un pueblo dividido

En 2007, Irán comenzó a levantar un muro -que no ha terminado- en su frontera con Pakistán, en la región conocida como Baluchistán. El objetivo, planteado por las autoridades, es detener la proliferación de actividades ilícitas como el contrabando de productos, el tráfico de drogas y la inmigración ilegal.

Sin embargo, los expertos señalan que esas no son las únicas razones de Teherán para construir esa pared. También se busca frenar el ingreso de extremistas islámicos a territorio iraní. Aunque no hay una confirmación de la extensión del muro, información de prensa de la región sugiere que puede llegar a medir 700 kilómetros y que su altura alcanza los 3 metros.

Los baluchis, que habitan en ambos lados de la frontera y también en el área limítrofe de ambos países con Afganistán -muchos de los cuales quisieran ver la región como un ente autónomo o incluso independiente- han quedado ahora divididos por el muro.

España: las vallas de Ceuta y Melilla

Para evitar la entrada masiva de inmigrantes africanos sin permiso de residencia, España decidió construir a finales de siglo XX dos barreras físicas en Ceuta y Melilla. Estas ciudades autónomas ubicadas en territorio africano, al otro lado del estrecho de Gibraltar, representan la entrada más directa a Europa desde África.

Los 8,2 kilómetros de alambrada en Ceuta y 12 kilómetros en Melilla se han ido modernizando desde su construcción en los años ’90. Las avalanchas de inmigración ilegal a territorio español registradas a principios de 2000 obligaron a las autoridades españolas y europeas a reforzar la seguridad de este sistema de tres vallas paralelas en cada ciudad.

Kuwait-Irak: un legado de Saddam Hussein

La delimitación entre Irak y Kuwait con barreras de diverso tipo fue una consecuencia directa de la invasión de Kuwait por parte del entonces gobierno de Saddam Hussein.

La primera de ellas empezó a construirse en 1991 por iniciativa de Naciones Unidas para evitar una nueva invasión iraquí. Tiene 190 kilómetros de longitud y se compone de una cerca electrificada, alambre de púa y muros de arena. El conjunto está flanqueado por dos zanjas de cinco metros de profundidad.

En 2004 Kuwait empezó a instalar una nueva barrera de 217 km. El argumento fue que era necesario proteger la frontera norte del país. Cientos de soldados patrullan estas barreras en coche, barco y helicóptero.

Uzbekistán: alambres de púas, minas y cercas electrificadas

Uzbekistán está flanqueado en buena parte de su perímetro por barreras de alambre de púa. En 1999, tras un atentado en la capital, Tashkent, el gobierno uzbeko recurrió a estas barreras alegando que había que impedir que militantes del radical Movimiento Islámico de Uzbekistán se infiltraran en su territorio.

Buena parte de los 1.100 kilómetros de frontera que Uzbekistán comparte con Kirguistán están así demarcados. En algunos tramos de la frontera, la instalación de este tipo de cercas no es posible debido a la geografía montañosa de Uzbekistán. En su límite sur, Uzbekistán colinda con Afganistán. La barrera de alambre de púa está allí respaldada por una cerca electrificada con una corriente de 380 voltios.

Fuente: BBC en español http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/10/091030_muros_primera.shtml

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